Las apuestas online generan una gran preocupación en las familias, escuelas y en la sociedad en general.
En Argentina, el juego de azar está prohibido para menores de 18 años. Sin embargo, se observa que la edad de inicio en las apuestas ronda los 13 años, muchas veces coincidiendo con el acceso a una billetera virtual.
En la mayoría de los casos, el ingreso se da a través de apuestas deportivas.
👉 Dato relevante:
8 de cada 10 adolescentes accedieron o conocen a alguien que ha ingresado a páginas o apps de apuestas online en el último año.
Un sitio de apuestas online legal en Argentina suele terminar en “.bet.ar”.
¿Cómo llegan los adolescentes a las apuestas online?
Los adolescentes acceden principalmente a través de:
- Estados de WhatsApp
- Comunidades en Facebook
- Discord
- TikTok
- Recomendaciones de pares (boca en boca)
Signos de alerta de ludopatía en adolescentes
La Ludopatía puede manifestarse con diferentes señales. Es importante estar atentos a:
- Cambios en el estado de ánimo
- Insomnio
- Bajo rendimiento académico
- Interés atípico por resultados deportivos
- Movimientos de dinero inexplicables en billeteras virtuales
- Irritabilidad o retraimiento
Recomendaciones para prevenir las apuestas online
- ❇️ Informarse sobre el tema y conversar sobre hábitos digitales de manera empática y sin juzgar
- ❇️ Acompañar el uso de billeteras virtuales para detectar gastos inusuales
- ❇️ Establecer reglas claras y límites de uso
- ❇️ Dialogar sobre las expectativas de ganar dinero “rápido” y sus riesgos
- ❇️ Analizar el rol de influencers y posibles engaños
- ❇️ Fomentar actividades al aire libre, deportivas, culturales y tiempo en familia
¿Qué hacer si un adolescente apuesta?
- Evitar señalar, culpar o responsabilizar
- Mantener un diálogo empático con escucha activa
- Pedir ayuda a equipos de salud
- No minimizar la situación, aunque no haya grandes pérdidas económicas
- Suspender momentáneamente los medios de pago digitales
Conclusión
Las apuestas online en adolescentes representan un riesgo creciente que requiere acompañamiento familiar, prevención y diálogo constante. Detectar señales a tiempo y actuar con contención es clave para evitar consecuencias mayores.
